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Esta es una pequeña historia, pero con una gran importancia por su significado. Kora, 1 año y leishmaniosis en su primera fase pero estaba en una perrera y solo por su diagnóstico, su fin iba a ser el sacrificio. Una voluntaria de la perrera se apiadó de ella y se puso en contacto con la Protectora Ascan. La eterna falta de recursos hizo que Ascan se pusiera en contacto con Fundación Acuai para el pago de los gastos de veterinario necesarios para confirmar el grado de la enfermedad, otras posibles patologías y en definitiva el tratamiento.

Kora no tenía más problemas físicos que una Leishmania en un primer estadio lo que hacía totalmente viable su tratamiento y una vida normal. Y así está siendo, Kora ha sido adoptada por una estupenda familia que ha sabido ver que una enfermedad que tiene tratamiento no tiene por qué impedir la convivencia con una gran perra.